Haz que acabe ésta espera,antes de que venga otra ave
y con su descaro
vicie tu sutil perfume.
Brillo de plata,
sé que me miras,
sólo...
acércate,
despacito,
como la mano que acecha
expentante.
Ven,
encarcela mi aire de anhelo,
cerca mi boca,
prisión de cielo,
hasta que olvide
como se respira.
Quiero ser tus labios
perfilando
ésta cruel condena
paso a paso,
suspiro a suspiro,
con tiempo infinito
y finitud muda.
Suave,
quiero sentir, lento,
tus plumas de nácar.
Sólo bésame...





